En un edificio viejo puede ser más complicado, pero no imposible. El sistema térmico se puede lograr en España pese a que su porcentaje de aplicación resulte ser deficitario, en comparación con los países europeos pioneros en el ambiente, como es el caso de Noruega, Suecia, Islandia, Reino Unido o Alemania. Se calcula que unos 6 millones de hogares tienen 50 años de antigüedad en nuestro país y este factor, en consecuencia, hace que el nivel de eficiencia energética en el país oscile entre la letra E, lo cual determina la poca conciencia medioambiental que existe en los hogares.

Los expertos calculan que tan solo el 1 % de los hogares españoles poseen la etiqueta A, es decir, la máxima calificación que otorga una elevada eficiencia energética, y el 15 % se encuentran entre las notas A y D. Este panorama deja al resto del porcentaje en una baja posición con respecto al uso térmico en el hogar. La falta de sistemas alternativos que contribuyan a ahorrar no solo en consumo eléctrico, sino también en la economía doméstica, puede encarecer los servicios por estar gastando por encima de las posibilidades.

Y es que la sobreexplotación de combustibles como el petróleo o materiales como los plásticos contribuyen al calentamiento global. Con tal de reducir los efectos, el mercado energético ha intentado regenerarse para ofrecer sistemas más sostenibles y menos contaminantes. De esta disyuntiva nacen las energías renovables, un sustitutivo al gas natural o gas butano. Estos recursos proceden de la misma naturaleza, de manera que se tratan de fuentes gratuitas e inagotables. En consecuencia, generan un ahorro económico en la factura eléctrica mensual, además de consumir lo justo y necesario para evitar pérdidas innecesarias de suministro.

La mejora del aislamiento puede ayudar a cumplir con el objetivo medioambiental y económico del inmueble. Entre sus beneficios se encuentra la atracción del calor en épocas invernales y del frío en tiempos más veraniegos. En otras palabras, reduce el uso de la calefacción y el aire acondicionado, que suponen casi el 50 % del total del presupuesto en la factura de electricidad.

 

Formas de aislamiento térmico para el hogar

 

¿De qué manera pueden los usuarios conseguir un buen aislamiento de su vivienda? En el mercado actual existen múltiples posibilidades para llevar a cabo una inversión correcta de recursos para el futuro:

En primer lugar, apostar por revertir las ventanas y puertas de la vivienda: el doble acristalamiento no sólo aleja el ruido de la calle, sino que, además, mantiene la temperatura de la casa en las mismas condiciones. De este modo, se evitan las pequeñas fugas de aire por huecos que son imperceptibles al ojo.

El aislamiento en suelos y techos, por otro lado, también  puede reducir que los pies entren en frío y que el calor no escape. Los materiales como la madera ayudan de manera notoria a mermar los cambios de temperatura. Sin embargo, se recomienda que para este caso el usuario analice las condiciones climáticas de su residencia para determinar el grosor de aislamiento perfecto para el techo.

Las paredes dobles pueden ser una garantía de ahorro, en el sentido de que un revestimiento retiene por completo el calor y el frío. En el momento en el que el usuario encienda la calefacción la dejará poco tiempo en disposición porque no habrá fugas por los tabiques y, por lo tanto, se concentrará por más horas en el interior de la casa.

Por último, las aplicaciones domóticas contribuyen de manera muy positiva a reforzar el aislamiento, de tal manera que se pueden automatizar los diferentes sistemas del hogar para que se programar las ventanas para que abran un poco a refrescar el aire o a apagar la calefacción a una determinada hora.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Share This